domingo, 7 de abril de 2013

¿A quién beneficia el código abierto?

Escuchamos y leemos a diario en la mayoría de las publicaciones electrónicas, foros, blogs, webs y cuanto espacio de opinión exista, que el código abierto es lo más parecido a la panacea universal o al futuro ideal de la tecnología. Tanto en Software como en Hardware, las palabras “Open Source” alcanzan un grado cercano al fanatismo religioso; a pensamientos y filosofías que se defienden a ultranza llevando, en el extremo de los casos, a grescas y peleas descomunales que pueden terminar con las mejores relaciones laborales, de amistad o de actividades afines entre las personas. Hoy te propongo que dejemos viajar a nuestra mente y coloquemos en ella a un personaje imaginario llamado Adalberto, que vive en un modesto país en vías de desarrollo y a una supuesta compañía multi-nacional; la SSC (Solar Systems Corp.), dedicada al tratamiento de energías renovables, con sedes fabriles en el sudeste asiático y oficinas de representación en las capitales más importantes del mundo.

Adalberto, a la derecha en la imagen

Adalberto, el mayor de 5 hermanos de una humilde familia, está maravillado con las posibilidades que brindan las energías renovables y sueña con alcanzar objetivos muy lejanos en su imaginación: Aprender a realizar una aplicación que sea útil para generar energía a través del sol y con ella, ayudar a paliar los gastos en energía de su hogar. Desde obtener unos pocos mA de corriente eléctrica, para cargar las baterías que la familia utiliza en su receptor de radio, emplazado sobre un estante en la habitación central de la casa, hasta abastecer a toda la casa con energía solar y eólica. Ya sería un sueño supremo y una vida realizada pensar que puede ayudar a otros a lograr sus mismas metas de auto-abastecimiento energético. Que lo reconozcan por la calle y lo saluden como el joven inventor que acercó con su inteligencia y bondad, hacia otras familias carenciadas, la posibilidad de tener luz en la oscuridad de la noche humilde, en el caserío donde habita. Sin darse cuenta y con su sólo pensamiento, Adalberto ya tiene un pié adentro del Open Source al comprender el bienestar que puede ofrecer a sus vecinos.

Open Source, deja que los demás paticipen.

Fascinado con sus investigaciones en el colegio, sumadas a las que pudo hacer en la biblioteca del pueblo y luego de organizar una BOM (Bill of Materials) (que ni él sabe que así se llama la “Lista de Materiales”), viaja dos horas a pié hasta la casa de un amigo que tiene “Internet” (eso que tiene la gente adinerada) para pedirle que lo ayude a buscar dónde comprar esos materiales que lo acercarán a su desarrollo. Al menos, a las partes iniciales. Luego de una larga caminata bajo un sol abrasador y soñando con que cada fotón que pega en su cabeza es energía que se puede acumular y transformar en luz durante la noche, llega a la casa de su amigo, Paul. Luego de despedirse de sus contactos del “Face”, Paul ayuda a Adalberto a buscar los materiales en las tiendas próximas a los lugares donde viven y encuentran que lo más cercano es un lugar donde venden productos SSC (Solar Systems Corp.). Al ver los precios de un panel solar, de un generador eólico, una batería pequeña y un sistema de gestión energética, Adalberto comprende que construir “cosas” no es una actividad de bajo costo o que se puede alcanzar con las pocas monedas que alberga en su bolsillo (el derecho, porque en el izquierdo tiene un agujero). Sin embargo, Paul lo alienta a no caer en el desánimo y lo felicita por su interés hacia el Hardware “Open Source”.

¿Compartes tus creaciones?

Acongojado, Adalberto le pregunta qué significa eso y su amigo le explica que se puede resumir en pocas palabras: “compartir para crecer”. Experiencias, conocimientos y resultados que pueden reproducir otros (sus vecinos). Hasta él mismo (Adalberto) podría adquirir nuevas enseñanzas o aprendizajes, al ver su idea original mejorada por otros. De ese modo, en los futuros diseños, podría obtener mejores rendimientos, mayores coeficientes de ganancia y un crecimiento exponencial de posibilidades; gracias a la “creatividad compartida” que presenta el Open Source. Muy lejos de alegrarse y caminando cansinamente de regreso a su casa, Adalberto comienza a formar en su mente una interpretación particular de lo que significa este tipo de filosofía. Se imagina inmediatamente un producto construido por él, con maderas de viejos cajones de manzanas y clavos reciclados, al que SSC tendrá acceso para reproducir, mejorar y perfeccionar a un nivel constructivo que luego él, no podrá igualar y mucho menos superar.

Adalberto se siente ultrajado antes de ponerse a trabajar y por unos días intenta olvidarse de su emprendimiento. Siente (comprende y asume) que será “usado” y que él no estará en condiciones de competir con SSC, fabricando una versión renovada y mejorada “de su propia invención”. SSC se llevará el dinero de su creación, de su investigación, de sus sueños. Y aquí es donde quien escribe este texto intenta conectarse contigo, que eres diseñador tecnológico por naturaleza y te enfrentas (antes de comenzar) a gigantes tecnológicos como le podría haber sucedido a nuestro personaje imaginario Adalberto con SSC. Las reglas del Open Source son muy claras y siempre beneficiarán al más poderoso de los contrincantes, no por cuestiones legales sino por poderío económico. Es decir, el día que tengas una iluminación celestial y creas que has encontrado la manera de hacer un buen producto, procedimiento o actividad y quieres que sea Open Source, no lo pienses desde el lado comercial, sino desde el espiritual. Desde un punto en que te haga sentir feliz. No pienses en el dinero que te llevarás tú o que se llevarán los demás, sueña con tu satisfacción personal de llegar a decir, “Yo fui el primero”.

Abre tu mente. Compartir es crecer.

Si el objetivo de tu trabajo “Open Source” es el dinero, puede que te sea muy difícil tener éxito en emprendimientos como por ejemplo, la re-invención de Arduino, trabajo que han hecho con RFduino. Re-invención que aún no sabemos si tendrá éxito comercial, pero que sobre un trabajo “Open Source”, alguien tuvo la visión y el concepto de mejorarlo “usando” todo el desarrollo previo y la base construida por Arduino. Tu puedes preguntarte: “¿Esto es legal?”. La respuesta es sí y si te preguntas si no se están violando derechos de autor, la respuesta es no. “Open Source” significa eso, “crear y dejar volar”. También significa “tomar, mejorar y volver a dejar volar”. Otro ejemplo más: ¿crees que podrías hacer los PCB y KITs mejor que SparkFun? Por supuesto, siempre habrá reconocimientos que respetar (si se hacen bien las cosas), pero una vez que tu creación sale a la luz, deja de ser tuya, pasa a ser de todos. Por lo tanto, antes de caer en des-ilusiones como la de Adalberto, considera que hay mucha gente volando sobre la web, esperando la creatividad ajena para obtener dinero. Si entiendes que tu trabajo es tuyo y de nadie más, consérvalo hasta que puedas patentarlo o registrarlo. Si crees que será bueno compartirlo, para que otros lo aprovechen y sea algo útil para las personas, aunque siempre quieras que sea tuyo, asesórate sobre licencias “Creative Commons”. Si eres solidario con quienes menos tienen (conocimiento o poder adquisitivo), si no te interesa el dinero, ni figurar como el rey de los creativos, la web y los oportunistas nos esperan con los brazos abiertos.

7 comentarios:

Roberto D R M dijo...

Esto del open-source es para personas realmente altruista.

Mario dijo...

Hola Roberto!

Gracias por tu opinión!

¿Tu crees que los que fabrican (por ejemplo) Arduino son altruistas o están detrás de un negocio millonario?

Saludos!
Mario

Lucas Martín Treser dijo...

Muy bueno artículo Mario! Hace un tiempo estuve leyendo un debate un poco más subido de tono contra el hardware libre y Arduino. Te lo recomiendo -->

http://webdelcire.com/wordpress/archives/1767

Abrazo!

Mario dijo...

¡Que buen enlace has aportado al debate Lucas!
Es bueno que la gente tome conciencia de estas cosas para saber donde comienzan y donde terminan las posibilidades del Open Source.

Hardware Libre sería que yo lo pudiera copiar (clonar)(con la tecnología que esté a mi alcance) y vender por mi cuenta con el nombre Arduino sin tener problemas legales. Porque es libre.

Sin embargo, ¡Que lejana es la realidad!

Gracias por estar amigo!
Abrazo!
Mario

fernando perdomo dijo...

“Yo fui el primero”. No comparto esta frase sino mas bien una satisfaccion personal que diga "Yo contribui"

Mario dijo...

¡Muy buen aporte Fernando!

"Yo contribuí", "Sumé" o como es habitual decir, "Puse mi granito de arena". Es una aclaración importante cuando uno no trae al mundo una invención, sino que le adjunta un valor agregado.

En el caso que descubres, con asombro, que acabas de hacer algo que nunca había hecho nadie es "ser el primero". Es ser el inventor.

A partir de allí, como menciono en el artículo, puedes ofrecerlo para que otros puedan contribuir, o puedes guardarte los derechos de autor.

Estarás haciendo tu contribución a una causa establecida con anterioridad o a una nueva tendencia, pero sin dudas "serás el primero en haberlo logrado".

Son diferentes opticas para ver un mismo acto y eso enriquece el análisis.

Gracias por leernos Fernando!
Saludos!
Mario

Roberto D R M dijo...

Mario disculpa la lejanía en el tiempo de mi respuesta.

Lo que yo quise decir es que, si bien las personas que se enriquece solamente copiando (Sin compartir las mejoras o modificaciones que hagan) el trabajo de otros no son altruista, son simples carroñero.

Para mi si hace dinero con un producto "open-source" debes devolver el favor de alguna manera, ¿como? compartiendo.